viajando en motocicleta a un hotel tradicional

El Hotel Castelar, García Lorca, una foca y unas motos


Marcelo Hidalgo Sola propone visitar un hotel tradicional sobre la elegante Avenida de Mayo que tuvo como residente al gran poeta español y a su mascota: una foca que vivió en la bañera de su habitación.

La puerta giratoria de madera es la misma que estaba cuando abrió el hotel, un sábado de noviembre de 1929, en un evento al que asistió el entonces intendente José María Cantilo. En aquel entonces, no había otros hoteles tan distinguidos y con tanto lujo como cuando abrió las puertas el Castelar. Hoy, todo se mantiene como en aquel entonces, el lujo de antaño dio paso a una elegancia de época. Aquí, luce cada detalle, y resplandecen los muebles, cuya madera, llegó en barco de Europa y aquí, en el mismo hotel, se montó una carpintería que dio vida a todo el grueso del amueblamiento que fue fabricado dentro del hotel. El mármol veteado de los zócalos y escaleras es original de las canteras de Carrara, Italia. Y, no el trajín del envío fue sencillo. Hubo que hacerlo dos veces, ya que el primer barco que traía las piezas naufragó en altamar. Las arañas son de cristal auténtico y también, originales y carísimas.

El Castelar fue pionero en todo, no solo en el lujo que desplegó en la ciudad. En sus instalaciones funcionó el primer Spa que tuvo la Argentina, y cada habitación fue diseñada con baño propio. El restaurante fue el primero en anunciar almuerzos con calidad gourmet y con refrigeración durante la época estival. El edificio fue construido por el ingeniero José Pinzone, que siguió los planos del arquitecto italiano Mario Palanti, el mismo del Palacio Barolo.

Hoy el Castelar Hotel es un clásico de 4 estrellas, a tan solo 4 cuadras del Obelisco y a 20 metros de la Avenida 9 de Julio- comenta Marcelo Hidalgo Sola-. El Restaurante y Bar que fue declarado “Bar Notable” de la Ciudad  invita a pasar y a degustar una selección de los platos más tradicionales del menú: lomo al champiñón, carré de cerdo marinado en su salsa con puré agridulce y unas tentadoras lasañas con salsa rosa. De postre, los tradicionales sabores de helados mixtos, flan con dulce de leche y crema, y el infaltable vigilante. Los vinos son selección de la bodega Luigi Bosca. El café y la pastelería, de lo mejor de Buenos Aires. Recomiendan algunos huéspedes, asistir en otra ocasión que sea, posible al desayuno Buffet, catalogado como uno de los más completos y variados dentro de la categoría 4 estrellas del Hotel.

Hotel Castelar, refugio de la cultura y la poesía

El Hotel Castelar guarda en su memoria, el paso de personalidades ilustres del mundo de las artes y la cultura. El gran poeta español Federico García Lorca, se alojó aquí durante seis meses, en la habitación 704. Allí se inspiró para escribir sus más bellas poesías, mientras en la bañera del hotel retozaba su mascota, una foca, también ilustre, que tenía trato honorario por parte del el personal del hotel y que era un “recuerdo” que el poeta había de un viaje al sur del país. Su habitación fue restaurada y hoy está abierta al público como un cuarto Museo. Cuenta la leyenda que él se asomaba al balcón, miraba la Avenida de Mayo y se inspiraba para escribir. De esto no caben dudas. Desde el balcón se luce la tupida arboleda de jacarandás y la ciudad ofrece una vista elegante y parisina. El boulevard de Avenida de Mayo con sus detalles de arquitectura art noveau se aprecia desde aquí en todo su esplendor.

También muchos otros encontraban en el hotel algo que los atraía. Jorge Luis Borges, Ricardo Balbín, Tato Bores, Oscar Bonavena, Norah Lange, Raúl Soldi, Nélida Lobato y Lola Flores lo visitaron y disfrutaron amenos momentos durante su estadía.

El dueño del hotel era el español Francisco Piccaluga, que lo bautizó Castelar en honor al político republicano que fuera presidente de la República Española, Emilio Castelar y Ripol. Era un momento álgido en lo político, para la Madre Patria , y cuando se inauguró de apoco comenzó a ser un refugio para muchos españoles expatriados y nostálgicos de los horizontes de la querida España .

El hotel también estuvo siempre asociado a la vida política. En uno de sus salones, en 2000 Chacho Alvarez anunció su renuncia como vicepresidente. Más cerca en el tiempo, los senadores y otros funcionarios del interior del país solían elegirlo para hospedarse por su cercanía al Congreso y a la Casa Rosada. Utilizaban pequeños departamentos que, según indican desde la inmobiliaria, se ajustan al nuevo Código Urbanístico de la Ciudad, y podrían convertirse en viviendas particulares. Son en total 169 unidades independientes que cubren 4.000 m2, más otros 6.000 m2 que abarcan el resto del hotel, con su bar notable, sus salones y su terraza.

Durante la pandemia, el Hotel Castelar cerró sus puertas y se puso a la venta. Esta noticia sorprendió a muchas personas que en algún momento de su vida se habían alojado ahí o admiraban el espacio por su arquitectura y su peso histórico sobre la Avenida de Mayo. La doctora en Filosofía Diana Maffía fue una de las primeras en usar la red de Twitter para expresar su tristeza: “Mirando clasificados veo que está en venta el Hotel Castelar. El lugar donde se alojó Federico García Lorca en su estancia en Buenos Aires y que conserva su habitación. No puedo creer que hoy sea sólo una propiedad en venta… “, escribió. Entre los miles de mensajes que expresaron pesar, una mujer escribió: “¡Qué pena! Hace años era el hotel que elegíamos con mi marido cuando íbamos a Bs As. Paredes llenas de historia”.

La historia, afortunadamente, no termina mal. El Hotel Castelar, abrió nuevamente sus puertas pasado lo peor de la pandemia. Hoy, se puede caminar nuevamente por sus pasillos y apreciar los detalles de una época de Buenos Aires, que pareciera estar viva en en el interior del hotel. Solo basta imaginar por unos instantes que son los años 30 y García Lorca escribe en su habitación, mientras Borges toma un café.

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