Salón de baile del Palacio Paz en Buenos Aires

Marcelo Hidalgo Sola : de motos y palacios urbanos. Una visita al Palacio Paz


Hoy visitamos el imponente y distinguido Palacio Paz para conocer cómo vivía la socialité porteña en los primeros años del siglo XX . Reminiscencias de la cultura aristocrática que aún hoy habitan en este verdadero palacio en el que se encuentra la sede del Círculo Militar. 

 La familia Paz deseaba tener la casa más grande y distinguida de la ciudad. Y de hecho, lo logró. Sólo que la fastuosa tarea llevó casi doce años y José C. Paz falleció antes de ver su sueño cumplido. Pero, cuando finalizaron las obras, el palacio brilló con verdadero esplendor: 140 ambientes, un jardín de ensueño y un gran salón de baile ; todo lo que era fundamental en los albores del siglo XX para brillar y estar en el centro de las miradas de la sociedad. Entre los lujos del momento de los que disponía el  palacio , había equipamientos para calefacción central y ascensores,  lujos sin precedentes para la época.

Un palacio tan grande ofrece muchos detalles para contemplar .Cada rincón y cada ambiente fueron pensados con cuidadoso esmero y así ,uno va pasando de salón en salón, escuchando la historia detrás de una construcción increíble. El palacio Paz tiene 40 baños, puertas disimuladas detrás las paredes y pasadizos secretos que solo eran utilizados por el personal de servicio, especialmente diseñados para no ser vistos por los dueños del palacio y los invitados a las galas. Cada pieza que se aprecia en la decoración fue encargada luego de rigurosa selección a las maisons más prestigiosas de Europa: mármoles italianos, arañas vienesas, ornamentos , herrería , muebles, maderas y pisos. Todo importado y de lo mejor disponible en aquel entonces. 

La suntuosidad nos quita el aliento, los ojos se detienen en una araña y sus diminutos cristales -cuenta Marcelo Hidalgo Sola- que , a primera vista , parecen derramarse en una cascada celestial luego, en los finísimos mármoles de delicado tono que resisten con elegancia el paso de los años y preservan con dignidad el aire distinguido y nobliliario del salón. Aquí todo evoca el aire de París y se respira el sello que tienen  las más exquisitas construcciones. “Por los años en los que fue construido el palacio”- explica Alicia, la guía del lugar – la aristocracia argentina miraba con arrobo y admiración todo lo que pasaba en Europa en relación a la moda y tendencias. La arquitectura, el decorado, las piezas y mobiliarios que se usaban allá, también eran un objeto de deseo aquí. De allí que los terratenientes y las familias de alta alcurnia contrataran a los más renombrados arquitectos –en su mayoría franceses– para encargar los planos sus vivienda, los más espectaculares palacios que hoy tiene la Ciudad en los barrios más elegantes”

Los destellos intactos de un antiguo esplendor

En la visita guiada, los únicos ambientes que se pueden recorrer y visitar son los ubicados en el primer piso, los que eran conocidos en la época de la familia Paz como los salones para reuniones y eventos sociales. El resto de la residencia está hoy ocupada por las oficinas administrativas del Círculo Militar y por una importante biblioteca que permanece abierta para todo el público.

Volviendo la mirada a los majestuosos salones del Palacio, los visitantes hacen su entrada primero a el vestíbulo de la recepción; un sitio en el que se destaca una espectacular escalera de ingreso, réplica exacta de una auténtica pieza palaciega francesa , que tiene columnas de corte griego a cada lado.

Las elegantes columnas de mármol de carrara están coronadas con capiteles de bronce macizo. Este vestíbulo se abre a su vez, a una sala de descanso, cuyo lujo anticipa al gran salón de baile, inspirado en la galería de los espejos del Palacio de Versailles. Allí , resplandecen arañas de bronce con caireles de cristal, pisos de roble de Eslavonia, y un palco destinado a la orquesta.

Cuando el tango empezó a brillar

“Aquí, en estos salones , se impuso el tango dentro del ámbito de la sociedad porteña del momento. Por aquel entonces , el tango estaba relegado de los salones por considerarse una música popular y orillera, pero todo cambió cuando se puso de moda en el Viejo Continente europeo, entonces aquí comenzó también a ser aceptado”, explicó la guía del palacio. En este salón de lujo por mucho tiempo presidió las veladas fue la de Francisco Canaro, otro lujo.

Como broche de oro cuenta la guía , que José C Paz, como hombre de política, tenía intenciones de convertirse en presidente de la República Argentina. Por aquellos años no había residencia oficial para los presidentes electos, y creen que Paz pensó que su palacio, sí estaría a la altura de las circunstancias llegado el caso de resultar electo. Cosa que, ciertamente hoy como ayer , nadie podría dudar.

 

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