Nuestra Señora de la Piedad del Monte Calvario

Marcelo Hidalgo Sola: en moto hasta el Templo de la Piedad


Un templo que es una obra de arte y ha sido declarado monumento histórico nacional. Como dijera el Papa Francisco en su encíclica Frattelli tutti: “Es necesario conocer las raíces, la historia del propio lugar, que es un regalo de Dios”.

Buenos Aires era una aldea, un arrabal, cuando ya existía esta Iglesia: Nuestra Señora de la Piedad del Monte Calvario. Más conocida como “La Piedad” a secas. El nombre nos puede sonar truculento pero en aquel entonces las devociones giraban en torno a los ejes más dramáticos de la vida de Jesús y la Virgen María: la crucifixión, el dolor de María, las escenas en torno a los acontecimientos del Monte Calvario. Dolor y sangre y también, el dolor de una madre al recibir en sus brazos al hijo desclavado de la cruz.

Algunos apuntes históricos

El templo actual no es el original que se demolió para dar paso a este, que corresponde a un período histórico que va desde la mitad, hasta el final del siglo XIX, en el que Buenos Aires tuvo su primera renovación de la arquitectura, en todos sus aspectos, tras cierto estancamiento en las décadas poscoloniales. En este lapso hubo predominio de lo que se llamó ‘italianizante’, una suerte de neorrenacimiento, conformando un lenguaje que, en lo religioso arquitectónico, integra elementos como arcos, frontones, cornisas, columnas, que siguen los órdenes clásicos junto a cubiertas con bóvedas de cañón y esbeltas cúpulas. De allí que el templo presente una fachada de templo romano y adentro, la cúpula, sea copia de la del Capitolio Romano con sus diseños que giran con la curvatura esférica.

La primera construcción fue emplazada en las cercanías del actual palacio del Congreso Nacional, zona de excelente integración con el paisaje urbano. Se levantó primeramente una humilde capilla-explica Marcelo Hidalgo Sola-. que luego fue parroquia, con una arquitectura modesta alrededor del año 1700. En aquel entonces, el barrio era apenas un arrabal, con chacras y zanjones aquí y allá. Los fieles eran los modestos chacareros, los esclavos negros y los trabajadores indios.

La antigua capilla, al crecer el barrio y como la modernidad indicaba, fue reemplazada por una nueva obra, pensada para ser el templo más lujoso de la incipiente y moderna ciudad de Buenos Aires. El proyecto estuvo dirigido, nada menos, que por el laudado arquitecto Juan Antonio Buschiazzo.

El proceso de construcción fue arduo y largo, y demandó cuantiosos aportes del Gobierno Nacional y de la feligresía. Así surgía la nueva iglesia como una respuesta a las novedosas aspiraciones del barrio, con notas de basílica monumental y con una resolución arquitectónica peculiar en su espacio interior, a la que se unen los detalles de su ornamentación y su importante equipamiento litúrgico realizados por destacados artistas. Cuando finalizaron las obras, la Iglesia era un templo espléndido en medio de un cuasi arrabal y en todos los medios recibió los mismos elogios “el más lujoso” de Buenos Aires. Un dato importante a destacar, es que contemporáneamente se construyó, en la manzana de enfrente, el Pasaje La Piedad, un conjunto de viviendas que conforman un entorno significativo y que expresa el nuevo perfil que iba tomando aquel vecindario: zona de casas de renta, comercio y vitalidad urbana.

Un altar con obra de arte singular

El retablo del altar fue realizado con especial esmero. Está coronado por una escultura de “La Piedad” que es copia auténtica del modelo que se puede observar en el camposanto de Siena, Italia, réplica magnífica y única en América de la escultura de Giovanni Dupré. 

 También, la historia dejó importantes huellas de escenas de la vida cotidiana que pueden descubrirse al leer acerca de este templo. El pintor Martín Cúneo en su obra “La misa de las 10 de la mañana”, retrata un momento de la vida de la comunidad parroquial, a la que asistían personajes célebres de la historia argentina. En este caso, se ve al Gobernador Juan Manuel de Rosas y su comitiva, participando de la celebración litúrgica como un fiel más. Aquí, se realizaron exequias y los funerales de monseñor Mariano Medrano, primer obispo criollo de Buenos Aires, que previamente había sido párroco de La Piedad. Otros episodios poco conocidos, como una batalla durante las invasiones inglesas, el funeral del coronel Manuel Dorrego, el hallazgo misterioso de los restos de la Beata María Antonia de San José , declarada Beata por el Papa Francisco tuvieron lugar aquí.

Se cuenta que la Beata María Antonia al llegar a Buenos Aires, luego de peregrinar a pie desde Santiago del Estero, fue tomada por loca y perseguida por unos asaltantes que querían matarla. Por ello, se le ocurrió refugiarse en el primer lugar que divisó y que fue la Iglesia de la Piedad. Allí al amparo de la Virgen de la Piedad, se salvó de ser muerta por los atacantes y por ello, su deseo al morir, era ser sepultada allí. Hoy sus restos descansan en el templo en un simple y austero mausoleo.

También es este espacio sagrado, ocurrieron otros hechos para destacar: el gran funeral patrio del Centenario, las exequias del primer obispo de Buenos Aires, Fray Pedro Carranza, la destrucción de la Imprenta de Ciegos y la presencia del actual papa Francisco gran admirador de la Beata María Antonia para rendirle su homenaje a quien considera la “madre espiritual de la Argentina”.

Por ello vale la pena, estacionar la moto y hacer una breve recorrida por el templo para apreciar cada uno de estos especiales detalles. Una bella manera de conectarse con la historia de nuestro país, su cultura en los tiempos de su gesta como nación y su vínculo con la historia de nuestros días. Un hermoso paseo para disfrutar de la calma de Buenos Aires . El paseo en moto quedará para después, se sugiere circular con la moto hasta el bajo y descansar en Puerto Madero a 10 minutos del lugar.

 

 

 

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