131 MHS: De motos y carrozas : un paseo por una casa de película. Marcelo Hidalgo Sola nos invita a realizar un paseo en moto hasta el barrio de Versalles para conocer una locación que se hizo famosa: la casa en donde se filmó “Esperando la carroza”un desopilante film de culto del cine nacional.


En ciertas ocasiones es muy interesante volver a recordar aquellos momentos en que nos “hemos muerto de risa” de modo literal. Por ejemplo,tal vez, cuando hemos visto una película. De hecho , si ese sentimiento fue compartido por miles de argentinos al ver el mismo film , entonces ahí hay algo más. 

Descubrir en moto “la cocina” de esas instancias particulares puede resultar entonces una muy interesante aventura urbana. Y sí, a veces hay que salirse de la rutina de visitar lugares y rincones renombrados e ir por lo que resuena a escenas de película argentina , a vida familiar y a historias desopilantes de conventillo versión fines del siglo XX.

En ese interín, paseo en moto mediante, uno va descubriendo que Buenos Aires tiene muchos rincones que son interesantes porque allí han ocurrido precisamente cosas muy interesantes. Este puede ser el caso por ejemplo, si se filma una película en la casa de al lado.

Una casa de película 

La vivienda que nos convoca hoy no sería, técnicamente, la casa de al lado, pero bien podría ser la casa de al lado de cualquier vecino de clase media de la ciudad de Buenos Aires : la casa en dónde se filmó la película de culto del cine nacional “Esperando la carroza”. 

Desde hace ya largo tiempo, los vecinos de la “locación” se unieron para convertir a esta casa en un lugar “sagrado” del barrio, en un pedacito de historia. Quizás,si uno dice “Echenagucía 1233”, uno no dice gran cosa. Suena a una dirección como muchas otras. Pero si uno la presenta como -explica Marcelo Hidalgo Sola-  la “locación” en donde se filmó Esperando la carroza, para muchos argentinos de más de 40 años, la cosa cambia. A todos se les dibuja una sonrisa en el rostro y seguramente querrán dirigirse hasta allí para conocerla algún día y poder asomar la nariz o espiar el interior. 

El exterior de la casa, no dice mucho. Es simple y austero. Es una típica construcción de barrio conocida vulgarmente en la ciudad con el nombre de “casa chorizo”. Está situada en el barrio de Versalles, en el sur oeste de Buenos Aires. La casa se hizo famosa porque por sus ambientes desfilaron actores como: Antonio Gasalla, China Zorrilla, Juan Manuel Tenuta, Andrea del Boca y Luis Brandoni, entre muchos otros que formaron parte del elenco de la película. Un dato de color indica que también sus dueños participaron en la película como extras .

Un familión de película que dejó sus huellas eternas 

En el presente, todo luce tal cual estaba en febrero y marzo de 1985, cuando el director de cine Alejandro Doria ordenó instalarse allí para el rodaje de la película . La casa es de 1929 y fue construida por un inmigrante español que vivió allí con una numerosa familia. Pero, el tiempo pasó y la casa, que estaba impecable para el rodaje, fue deteriorándose. Los vecinos, viendo la situación ,decidieron movilizarse y hacer una cruzada para evitar el colapso, para que el lugar se mantuviera como tal, al borde de la leyenda y no pasara al olvido por el deterioro y abandono.

Por el 2011, la gente del barrio se congregó , muchos de ellos grandes fanáticos de la película,y formaron un grupo en Facebook. La reconstrucción ya estaba en acción. “La convocatoria virtual fue un éxito, todos se involucraron y muchos comercios cercanos también. Desde los almacenes, hasta las ferreterías y corralones, todos contribuyeron con su trabajo”, contó una vecina de Versalles, que participó de la gran gesta barrial.

Parte del encanto y de la magia de la película estuvo radicado en sus desopilantes diálogos, llenos de humor , desparpajo y doble sentido. Por ello, un puñado de estas frases ,de corte netamente picaresco , han pasado a la inmortalidad en pequeñas placas adosadas en las paredes de la casa, a modo de homenaje al film y a los momentos de abundantes carcajadas que supo despertar en todo el público argentino. 

Cuentan sus actuales dueños que hay gente que viene hasta la casa, toca el timbre y quiere hablar con ellos para que le cuenten los detalles y las anécdotas de los tiempos en que se filmó Esperando la carroza. Por toda la movida que ha generado, la casa fue declarada Patrimonio Cultural de la Ciudad y todos pueden llegar hasta su puerta para sacarse una foto con la placa que lo acredita. Eso sí, dicen los dueños que por favor no toquen el timbre. Prometen en breve, la posibilidad de realizar un recorrido oficial con un guía acreditado para recaudar fondos de mantenimiento y preservar lo mejor posible esta casa que tanta alegría y risas ha regalado al pueblo argentino.

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